------------------------Las desviaciones sexuales del XXX. Por Mad Max.

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Internet cambió la manera de ver cine pornográfico para siempre. Los más pajeros ya no tenemos que dar la cara y reconocernos como tales para imitar a Onan en las prácticas que lo condenaron. Se pueden bajar películas enteras (muchas de ellas exclusivas de la web) o clips que duran lo que tardamos en tener un orgasmo. ¿Qué más conveniente? Todo al alcance de un click.

Tambien, Internet abrió toda una gama de opciones anónimas para aquellos que no se sentían del todo bien contemplando una pareja heterosexual teniendo relaciones. Producciones de todos los países se agrupan detrás de cientos de miles de millones de bits de información sin necesidad de dar la cara y quedar como tremendos perversos. Eso, en gran parte, permitió que todas las desviaciones sexuales tuvieses un subgénero dentro del cine XXX. Basta iniciar una búsqueda en cualquier Yahoo –o pedirle a nuestro videoclubista de confianza- con la palabra zoofilia para que cientos de perros, caballos, chanchos, cabras -entre otra fauna- se dejen ver vejados por individuos tanto del sexo femenino como masculino. Ver una película con situaciones voyeur, donde el orgasmo solo se logra espiando a otros en situaciones comprometidas con el riesgo de ser descubierto, ya no escandaliza a nadie. Ni hablar de la transvestofilia, cuyo título no deja nada a la imaginación, cuando cualquier quiosco de revista que se precie debe tener unas cuantas películas de travestis en exhibición. ¿Pelís pornos con mujeres embarazadas? ¡Hey! Si no viste alguna es porque no tuviste infancia. Pero cuando se habla de acrotomofilia, coprofilia y gerontofilia –entre otras cosas- la mente se nos nuble un poco y vemos todo como una irrealidad que nunca debió existir.
Cronemberg ya nos había abierto el panorama de lo que se venía con su genial Crash, comentándonos muy por encima la simforofilia -donde el orgasmo solo se logra ante la posibilidad de un desastre, accidente o conflagación-. Y si eso les parece enfermo, más les vale que vayan dejando de leer...

Subgéneros de una desviación

Existen películas, alemanas en su mayoría, donde todos los participantes se divierten con personas a las que le falta algún miembro del cuerpo (acrotomofilia) o donde alguno de los miembros de la persona que está teniendo sexo corre peligro de ser amputado (amelotastita). Demás está decir que la sangre, en el último caso, siempre está presente.

Los japoneses, por su parte, con sus simils colegialas eróticas, son terribles undinistas o urolofilicos, donde la conocida lluvia dorada entra en acción. Cuando a uno lo hacen pipí, bah.

En el subgénero sadomasoquista son muchas las desviaciones que vienen dentro del paquete. La erotofonofilia, por ejemplo, no muy común de encontrar, pero no por eso desconocida por los amantes del género, es donde uno tiene que simular la muerte de nuestro compañero/a sexual para llegar al climax.

La raptofilia, asi como la biastofilia, son sinónimos de raptos y violaciones. Esta clase de films abundan y, por lo general, están vinculados al nazismo; aunque no siempre es así y se suelen ver prófugos de la justicia que entran a casas llenas de pobres niñas no muy dispuestas a entretener a los muchachos. Mientras más resistencia, mejor.

El fetichismo se puede representar de muchas maneras en el cine XXX ya que cualquier objeto o parte del cuerpo que el personaje considere fetiche posibilita el orgasmo. El fetiche más conocido por los onanistas cinéfilos son los pies.
Las más graciosas son aquellas que representan la desviación de infantilismo parafílico, donde uno de los personajes interpreta a un bebe en pañales y deberá ser tratado como tal por su pareja.

Muchos fenómenos de circo se dejan ver en las películas que explotan la morfofilia donde el orgasmo solo se logra si una o más de las características del cuerpo de la pareja es particularizada o prominentemente. Asi, mujeres con los pezones largos como grisines, hombres con penes imposibles, clítoris monstruosas –etc.- ya no se avergüenzan de ser mostrados y todo aquel que tenga una conexión a Internet –y mucho tiempo libre- debe haber visto algo por el estilo.
Aunque nos cueste creer, también hay gente que se excita comiendo excrementos y la red está llena de pequeños cortos de señoritas haciendo lo imnombrable. Diferente pero igualmente desagradable, tenemos las películas que en algún momento nos mandan una escena klismafílica donde el enema es el protagonista. ¡Ouch!
Viejas y viejos feos, mientras más arrugados y menos dientes tengan mejor, hacen de las suyas en las películas que abordan el tema de la gerontofilia para excitar a sus –espero- escasos seguidores. Para los necrofílicos, ni viejo sirve, porque necesitan un muerto para acabar. Y sí, hay películas o cortos, donde mujeres y hombres simulan estar muertos (y con rigor mortis). Necromantik I y II, si bien nunca llegan a ser realmente explícitas, pueden revolver el estómago de cualquiera. Inolvidable, en la II, la parte donde la chica desviste al cadáver verde y ponsoñoso y le hace una fellatio al miembro muerto, lleno de babas postmorten. Ugh...

 

Haciéndonos con el material

Saliendo del circuito comercial menos bizarro, no existen extrellas, ni vedettes, ni caras conocidas. El más enfermo de nosotros pueda, tal vez, reconocer a un enano entre una película u otra. O creer que ya vimos a esa vieja siendo penetrada en otra ocasión. Sí, existe un mercado poderoso para esta clase de material. Pero es un mercado que aún no ha dejado de ser marginal. Y los medios de producción, como los de distribución, todavía no permiten un Star System. Nombrarles alguno de los protagonistas sería una empresa reservada solo para alguno de esos detectives de los policiales negros.

Y la cosa no se hace más simple si se nos pide citar el nombre de alguna de estas películas. Salvo por algunas excepciones, la mayoría de ellas fueron concebidas como cortos para Intenet, pequeñas guarangadas que luego se recopilan en videos llamados "Lo más groteco del sexo" o "Tu abuela me la chupa toda", por decir algo.

De todas maneras, si se quiere vislumbrar el horror cara a cara, hay que disponer de algo de tiempo en internet, y anotar el nombre de cada una de estas características sexuales en el Yahoo o en el Google... pero véanlas bajo su propio riesgo.

Pero algunas desviaciones todavía no encontraron un lugar en el cine XXX. Espero, de corazón, que nunca la encuentren... no por conservador, pero si tomamos –por ejemplo- la formicofilia –donde a uno se le para unicamente si esta siendo mordisqueado en los genitales por pequeñas criaturas tales como sapos, arañas, caracoles, hormigas y todos esos bichos asquerosos-, la cosa se nos fue de las manos.