---------------------Introducción a Romildo Risso y Poemas. -- Por Claudio Frydman.

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Introducción a Romildo Risso, por Claudio Frydman.

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¿Puede buscarse el origen del género en el jinete y el desierto?
¿Es esto causa suficiente? ¿O nos falta un observador externo?
Del infinito de hipótesis, una al azar que nos ahorra mayor búsqueda:
El hombre ciudadano, intelectual, que se acerca al campo y se transforma.
El gaucho paya la metafísica, en cambio el poeta urbano describe la acción de estos personajes, sus ámbitos, conflictos etc.
Hernandez, Güiraldes, Estanislao del Campo etc. Eran hombres de la ciudad que se habían compenetrado con los hábitos y con el lenguaje de la Pampa.
Y así, tomando el gaucho como materia, escriben su obra.
En cambio, más cerca de nuestro tiempo, ciertos poetas marcados por el destino del gaucho y tomando quizá la forma contemplativa del hombre de campo, desarrollan una “visión” singular.
Tenemos aquí el caso de Romildo Risso, poeta uruguayo, que nos brinda una mirada meditativa en alto grado.
Damos aquí algunos ejemplos, que fueron musicalizados nada menos que por don Atahualpa Yupanqui.

Poemas de Romildo Risso:

LOS EJES DE MI CARRETA.

Porque no engraso los ejes
Me llaman abandonado
Si a mi me gusta que suenen
Pa qué los quiero engrasados

Es demasiado aburrido
Seguir y seguir la huella
Demasiado largo el camino
Sin nada que me entretenga

No necesito silencio
Yo no tengo en que pensar
Tenia, pero hace tiempo
Ahura ya no pienso más

Los ejes de mi carreta
Nunca los voy a engrasar...

 

LO MIRO AL VIENTO Y ME RÍO.

Que son muy negras las penas,
Dicen y dicen cantando.
Pa mi que no ha de ser cierto,
Si juera , mejor negarlo.

Yo también sé de pesares,
Yo también sé de quebrantos,
Sé de las penas más negras
Pero de penas no canto.

También es negra la tierra
Y verdes salen los pastos
Mientras la raíz padece
Canta en sus flores el árbol.

Ocaciones me figuro
Que soy de veras un árbol,
Lo miro al viento y me río,
La raíz crujiendo abajo.

Si me desmiento en la vida,
¡Acuéstenme de un hachazo!

 

SILBANDO PIENSAN LAS AVES.

Silbando piensan las aves
Yo pienso ansina también.
Naides sabe lo que dicen,
Ellas lo deben saber.

Se me hace que las ideas
Con las palabras se van.
En el silbido parece
Que se alargan nada más.

Mesmo sin pensar en nada
Las horas suelo silbar...

 


HUMITO DE MI CIGARRO.

Humito de mi cigarro,
Ni que de adentro salieras.
Parece que te llevaras
Por los aires mis ideas.

Mi corazón va pitando
Fuerte picadura negra,
Y el humito sale blanco
Pero el tabaco se quema.

La vida, como el tabaco,
Fuerte picadura negra.
Y el humito sale blanco
Pero el tabaco se quema.

EL AROMO.

Hay un aromo nacido,
En la grieta de una piedra.
Parece que la rompió,
Pa salir de adentro de ella.

Está en un alto pelao,
No tiene ni un yuyo cerca.
Viéndolo solo y florido
Tuito el monte lo envidea.

Lo miran a la distancia
Árboles y enredaderas,
Diciéndose con rencor:
Pa uno solo, cuánta tierra.

En oro le ofrece al sol
Pagar la luz que le presta.
Y como tiene de más,
Puñaos por el suelo siembra.

Salud, plata y alegría,
Tuito al aromo le suebra.
Asegún ven los demás
Dende el lugar que lo observan.

Pero hay que dir y fijarse
Cómo lo estruja la piedra.
Fijarse que es un martirio
La vida que le envidean.

En ese rajón, el árbol
Nació por su mala estrella.
Y en vez de morirse triste
Se hace flores de sus penas.

Como no tiene reparo
Todos lo vientos le pegan
Las heladas lo castigan
L’agua pasa y no se queda.

Ansina vive el aromo
Sin que ninguno lo sepa.
Con su poquito de orgullo
Porque es justo que lo tenga.

Pero con l’alma tan linda
Que no le brota una queja.
Que en vez de morirse triste
Se hace flores de sus penas.

¡Eso habrían de envidiarle
los otros si lo supieran!

 

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