---------------------Dos payadas tras trasnoche. Por Javier Diment.

Archivo:
Guiones
Entrevistas
Cine y literatura.
Columnas
Colaboraciones
Reseñas

Suplementos:
Extrabrut
Dr. Acula

Talleres de guión
Links
Prontuarios

Me sentí, sí, tentado de inventar un personaje. Un no de tantos con nombre. Pero no, ni siquiera. Son solo unos trastabilles que se caen cuando hay suelo, que si le quitan el donde no saben donde pararse.

(Bajar en Word)

Mi verdad.

Una vuelta de ginebra
me marea el Pensamiento:
esa falla en los remiendos
entre distintas sinapsis,
como la marcha de un taxi
lubricado con apresto

Es por eso que celebro
el calor de la bebida,
que sacude y que da vida
al cadáver de una Idea
de reposo en la Sesera:
esa tumba que lastima.

Pero cuánta es mi congoja
cuando la Muerta revive:
¡el pensamiento es tan triste
tan imbécil y vacío
como un tren que no ha partido...
como el hongo del alpiste!

Y entonces es la Ginebra
la que salta, tiembla, grita,
para encontrar una pista
en esta mente sin nada
pero se hace la mañana
y en mi sueño se suicida.

Dormí no sé cuantas horas
me desperté y dije basta:
mi Cerebro es una lata
de podredumbre rellena,
las Ideas son gangrena
y la Verdad: ¡mi resaca!

Mi resaca es el cadáver
de aquella rica Ginebra
que buscara y revolviera
por mi cerebro vacío,
y en un hígado amarillo
reencarnará aunque no quiera.

La voluntad.

No creo en esto que digo
ni me quiero presentar
a ninguna autoridad
aunque se ría y no juzgue:
este es un canto a la mugre
y a la mala voluntad.

No tengo donde caerme
ni me interesa un comino,
nunca me quedé dormido
en tules, glorias, laureles,
ni en las mieles de mujeres
que no me lo hayan pedido.

Si hay algo para achacarme
me lo digan los andares;
no escucho amigos ni madres,
mis oídos están ciegos,
no quiero después que el miedo
acobarde mis amagues

A mí no me gusta nada
que me trabe el devenir;
a mí me gusta mentir
y que nadie me descubra,
despertarme entre penumbras
y vomitar el remís.

A mí me gusta mentir
y que no me crea nadie,
la carcajada, la calle,
los prostíbulos hirvientes
las ladillas y las liendres,
las madrugadas sin aire.

Yo no me voy a morir
como un bizcocho Canale;
mastico los hospitales
y los escupo después
y también lo escupo a usted
si sugiere que me calle.

Solo por ese motivo
voy a decir otra estrofa:
toro de mirada roja
me rompo por la mitad
y no dejo de gritar:
¡¡No me caigo, Dios me arroja!!

 

(Volver al mapa de Ecos Gauchescos)