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(Ir a Mendel Kachmarec en "El Jinete"
primera entrega)
(Ir
a Mendel Kachmarec en "El Jinete" segunda
entrega)
(Bajar
la tercera entrega en word)

Meditando
sobre ciertas cuestiones cotidianas (cotidianas no en el sentido de las
cosas simples de todos los días, sino en el sentido de los temas
mínimos, con los cuales uno ocupa la inacción crónica
) de las que ya no puedo excluir a nuestro querido Mendel, héroe
etc., cuestiones que tienen que ver con ciertas características
del ser humano, o mas bien las de ser inhumano, si es que nos atenemos
a la galería de pruebas que la evidencia y el sentido común
nos presentan en forma más que excesiva y contundente. (Aunque
si prestáramos atención a la evidencia y al sentido común,
este giro no tendría sentido).
Digo que meditaba, pensaba, un poco asombrado, sobre aquella condición
que resalta aquel cronista (en realidad la resalté yo al elegir
esa parte del texto) en su breve historia sobre el ajedrez en la ciudad
de Lodz, y además sobre ciertas características de nuestro
traducido disertante, pensaba, digo, en esa característica, entre
otras, que él dice tener y que yo resalto, la de ser invencible,
y yo lo comparaba con mi caso, el de ser un derrotado, el de haber perdido
por anticipado y que la derrota, es decir la soledad y la muerte, son
el destino único, monótono, perseverante, por más
que ciertas circunstancias lo posterguen.
Pensaba
en otras actitudes de invencibilidad, pensaba con tristeza en el pueblo
unido, y con mayor tristeza aún, en la táctica o ¿estrategia?
de algunos árabes, eso de suicidarse llevándose en el camino
a los que más puedan. Y me preguntaba, ¿No es en realidad
invencible solo aquel que está dispuesto a morir ?.
Una cosa es morir, siendo un destino irremediable, otra, aceptar la muerte.
Pero otra muy distinta, estar dispuesto a ello.
Estar
dispuesto a abandonar todo, y... ¿a quién hemos vencido?
Leo
lo que escribí hasta aquí, y no encuentro relación
alguna con lo que debería ser una nota introductoria a la traducción
de un artículo periodístico de ajedrez, publicado por un
judío polaco en un semanario idishe, allá por el año
1930 y que además (con cierta vergüenza lo digo) traduzco
interpretando más de lo que me gustaría interpretar.
He
salido del letargo en el que me encontraba, tirado en la cama, a eso de
las siete de la tarde y transladándome, a esta especie de máquina
literaria (y digo especie de máquina porque la escritura desde
siempre ha sido mecánica) y por lo tanto cualquier aparato destinado
a la escritura, pertenece a la fauna maquinativa, por lo que la literatura
no deja de ser un producto industrial, más cerca de Henry Ford
que de Cervantes.
Si lo simpático es simpático en relación a lo antipático
(solo una hipótesis) la simpatía de lo presentado, será,
por lo tanto, en relación a la antipatía del presentador.
Con
todos ustedes, Mister Kachmarec.

Articulo
publicado el 30 de marzo de 1928 en el semanario idishe "El jinete".
SOBRE
LOS TIEMPOS DE LA ESTRATEGIA.
GENERALIDADES
DE LA APERTURA.
DEL
VALOR DE LO INTANGIBLE.
Una partida de ajedrez puede dividirse en tres momentos o situaciones:
Apertura, medio juego y final.
Esta caracterización se relaciona con un elemento fundamental de
la estrategia:
Respetar
los tiempos del juego.
Cada
uno de estos momentos tiene ciertos objetivos que debemos cumplir, si
no queremos quedar en inferioridad de condiciones.
En la apertura es fundamental, desarrollar los elementos de juego, es
decir darles una posición de avance y coordinación.
También es buena estrategia, durante la apertura, posicionarse
en el centro del tablero, por ser el centro el espacio que más
influye en el terreno, espacio en el cual las piezas adquirirán
su mayor potencial.
Además,
en la apertura debemos considerar que la ubicación de las piezas
menores (así llamamos a los Alfiles y Caballos) se desarrolle de
tal manera de no estorbarse unas con otras y a la vez, no interrumpir
en la medida de lo posible, el avance de los peones centrales, que son
los que establecerán los puntos de base en la posición central.
Otra
consideración de la apertura es la de ubicar a nuestro Rey en un
lugar seguro, lugar que en la mayoría de los casos se obtiene enrrocando.
Sacar al Rey de la línea central es muy importante porque esta
línea ha quedado vulnerable luego de avanzar los peones; avance
que como hemos visto
realizamos para poder posicionarnos en el centro y además para
poder desarrollar las piezas menores.
El
enrroque permite también colocar una de las torres en una columna
central y comunicarla con su compañera.
Tomar
el centro, desarrollar las piezas menores y asegurar al Rey, hasta aquí
la apertura.
Posicionar
las piezas significa ubicarlas en el tablero, teniendo en cuenta ciertas
circunstancias que posibilitaran extraer de ellas, su mayor potencial.
Esto
de por si, es buena estrategia.
El
mayor potencial de una pieza esta dado por el aprovechamiento de su fuerza.
¿ Y esto que significa ?
¿ En dónde se manifiesta la fortaleza de una pieza ?
Es imposible dar una respuesta precisa a esta cuestión, porque
cada posición tiene un desarrollo muy amplio, y así, el
potencial de las piezas, estará supeditado a ese desarrollo.
Sin embargo, hay ciertos elementos que podemos considerar, en función
de elegir el casillero, en el cual las piezas desarrollarán su
mayor capacidad.
El caballo, por ejemplo, lo hace en la posición central, por ser
allí el lugar en donde abarcará mayor terreno, además
de poder atacar cualquiera de los flancos con mayor rapidez y efectividad.
En cambio la torre, lo hará en una columna abierta (llamamos columna
abierta a aquella que ha quedado sin peones) o en una columna que nosotros
pretenderemos abrir en un futuro.
El alfil, por otro caso, lo hace dominando las diagonales mayores, y a
la vez, situado de tal manera, que pueda cambiar de flanco con rapidez.
Como vemos la fuerza de las piezas está dada por el dominio de
terreno que ejercen, y por su velocidad de traslado.
Aquí me refiero a todas las piezas con excepción del peón,
el cual veremos en alguna otra oportunidad (Dios y el editor lo permitan)
como en su conjunto cumplen una función estratégica esencial.
Otra cuestión importante en el desarrollo es la de coordinar las
piezas entre si, de tal manera, que se defiendan una a otras, pero a la
vez, que no se obstruyan, etc.
El valor de una pieza está supeditado a su situación, por
lo tanto uno es en función, no solo de lo que es, sino de cómo
se relaciona.
Estas son cuestiones de referencia general, que permitirán el mayor
aprovechamiento de los elementos que poseemos, y así obtener una
mayor fuerza potencial.
Imágenes:
piezas de antíguos juegos de ajedrez de distintos paises y regiones.
Bajados de acá. |
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