-------------------Mendel Kachmarec en "El Jinete". (Tercera entrega) Por Claudio Frydman.

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(Ir a Mendel Kachmarec en "El Jinete" primera entrega)

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Meditando sobre ciertas cuestiones cotidianas (cotidianas no en el sentido de las cosas simples de todos los días, sino en el sentido de los temas mínimos, con los cuales uno ocupa la inacción crónica ) de las que ya no puedo excluir a nuestro querido Mendel, héroe etc., cuestiones que tienen que ver con ciertas características del ser humano, o mas bien las de ser inhumano, si es que nos atenemos a la galería de pruebas que la evidencia y el sentido común nos presentan en forma más que excesiva y contundente. (Aunque si prestáramos atención a la evidencia y al sentido común, este giro no tendría sentido).
Digo que meditaba, pensaba, un poco asombrado, sobre aquella condición que resalta aquel cronista (en realidad la resalté yo al elegir esa parte del texto) en su breve historia sobre el ajedrez en la ciudad de Lodz, y además sobre ciertas características de nuestro traducido disertante, pensaba, digo, en esa característica, entre otras, que él dice tener y que yo resalto, la de ser invencible, y yo lo comparaba con mi caso, el de ser un derrotado, el de haber perdido por anticipado y que la derrota, es decir la soledad y la muerte, son el destino único, monótono, perseverante, por más que ciertas circunstancias lo posterguen.

Pensaba en otras actitudes de invencibilidad, pensaba con tristeza en el pueblo unido, y con mayor tristeza aún, en la táctica o ¿estrategia? de algunos árabes, eso de suicidarse llevándose en el camino a los que más puedan. Y me preguntaba, ¿No es en realidad invencible solo aquel que está dispuesto a morir ?.
Una cosa es morir, siendo un destino irremediable, otra, aceptar la muerte. Pero otra muy distinta, estar dispuesto a ello.

Estar dispuesto a abandonar todo, y... ¿a quién hemos vencido?

Leo lo que escribí hasta aquí, y no encuentro relación alguna con lo que debería ser una nota introductoria a la traducción de un artículo periodístico de ajedrez, publicado por un judío polaco en un semanario idishe, allá por el año 1930 y que además (con cierta vergüenza lo digo) traduzco interpretando más de lo que me gustaría interpretar.

He salido del letargo en el que me encontraba, tirado en la cama, a eso de las siete de la tarde y transladándome, a esta especie de máquina literaria (y digo especie de máquina porque la escritura desde siempre ha sido mecánica) y por lo tanto cualquier aparato destinado a la escritura, pertenece a la fauna maquinativa, por lo que la literatura no deja de ser un producto industrial, más cerca de Henry Ford que de Cervantes.


Si lo simpático es simpático en relación a lo antipático (solo una hipótesis) la simpatía de lo presentado, será, por lo tanto, en relación a la antipatía del presentador.

Con todos ustedes, Mister Kachmarec.

 

Articulo publicado el 30 de marzo de 1928 en el semanario idishe "El jinete".

SOBRE LOS TIEMPOS DE LA ESTRATEGIA.

GENERALIDADES DE LA APERTURA.

DEL VALOR DE LO INTANGIBLE.


Una partida de ajedrez puede dividirse en tres momentos o situaciones: Apertura, medio juego y final.
Esta caracterización se relaciona con un elemento fundamental de la estrategia:

Respetar los tiempos del juego.

Cada uno de estos momentos tiene ciertos objetivos que debemos cumplir, si no queremos quedar en inferioridad de condiciones.
En la apertura es fundamental, desarrollar los elementos de juego, es decir darles una posición de avance y coordinación.
También es buena estrategia, durante la apertura, posicionarse en el centro del tablero, por ser el centro el espacio que más influye en el terreno, espacio en el cual las piezas adquirirán su mayor potencial.

Además, en la apertura debemos considerar que la ubicación de las piezas menores (así llamamos a los Alfiles y Caballos) se desarrolle de tal manera de no estorbarse unas con otras y a la vez, no interrumpir en la medida de lo posible, el avance de los peones centrales, que son los que establecerán los puntos de base en la posición central.

Otra consideración de la apertura es la de ubicar a nuestro Rey en un lugar seguro, lugar que en la mayoría de los casos se obtiene enrrocando.
Sacar al Rey de la línea central es muy importante porque esta línea ha quedado vulnerable luego de avanzar los peones; avance que como hemos visto
realizamos para poder posicionarnos en el centro y además para poder desarrollar las piezas menores.

El enrroque permite también colocar una de las torres en una columna central y comunicarla con su compañera.

Tomar el centro, desarrollar las piezas menores y asegurar al Rey, hasta aquí la apertura.

Posicionar las piezas significa ubicarlas en el tablero, teniendo en cuenta ciertas circunstancias que posibilitaran extraer de ellas, su mayor potencial.

Esto de por si, es buena estrategia.

El mayor potencial de una pieza esta dado por el aprovechamiento de su fuerza.
¿ Y esto que significa ?
¿ En dónde se manifiesta la fortaleza de una pieza ?
Es imposible dar una respuesta precisa a esta cuestión, porque cada posición tiene un desarrollo muy amplio, y así, el potencial de las piezas, estará supeditado a ese desarrollo.
Sin embargo, hay ciertos elementos que podemos considerar, en función de elegir el casillero, en el cual las piezas desarrollarán su mayor capacidad.
El caballo, por ejemplo, lo hace en la posición central, por ser allí el lugar en donde abarcará mayor terreno, además de poder atacar cualquiera de los flancos con mayor rapidez y efectividad.
En cambio la torre, lo hará en una columna abierta (llamamos columna abierta a aquella que ha quedado sin peones) o en una columna que nosotros pretenderemos abrir en un futuro.
El alfil, por otro caso, lo hace dominando las diagonales mayores, y a la vez, situado de tal manera, que pueda cambiar de flanco con rapidez.
Como vemos la fuerza de las piezas está dada por el dominio de terreno que ejercen, y por su velocidad de traslado.
Aquí me refiero a todas las piezas con excepción del peón, el cual veremos en alguna otra oportunidad (Dios y el editor lo permitan) como en su conjunto cumplen una función estratégica esencial.
Otra cuestión importante en el desarrollo es la de coordinar las piezas entre si, de tal manera, que se defiendan una a otras, pero a la vez, que no se obstruyan, etc.
El valor de una pieza está supeditado a su situación, por lo tanto uno es en función, no solo de lo que es, sino de cómo se relaciona.
Estas son cuestiones de referencia general, que permitirán el mayor aprovechamiento de los elementos que poseemos, y así obtener una mayor fuerza potencial.

Imágenes: piezas de antíguos juegos de ajedrez de distintos paises y regiones. Bajados de acá.