---------------------Melodrama y Gótico según Alejandro Urdapilleta.

Archivo:
Guiones
Entrevistas
Cine y literatura.
Columnas
Colaboraciones
Reseñas

Suplementos:
Extrabrut
Dr. Acula

Talleres de guión
Links
Prontuarios

En Urdapilleta, sin necesidad de forzar ni llevar la atención ni de conversar ni sugerir siquiera, están el melodrama y el gótico. Son dos de los géneros a los que responde: esas galerías, túneles y pasillos que lo habitan, esos retratos enmarcados en plata trabajada en que apila imágenes su memoria, esos dolores y risas extremas... Por lo tanto, a la hora de mencionar dichos géneros para analizarlos u opinar sobre ellos, no necesita tomar una distancia, reflexionar, analizar ciertas películas: simplemente abre la compuerta y los resuma, como un sudor o un perfume, algo envenanado, sí, pero de los que embriagan.

(Bajar en Word)

 

¡Que domingo triste en el leprosario!

Había una línea.

 

 

 

 

¡Que domingo triste en el leprosario!

¡Que domingo triste en el leprosario!
Cuanta caléndula mustia y esqueletos de hojas de los árboles
Brotes de tiernas nuevas enredaderas en el barro estercolado
Junto a los corpachones deformes de aquellos asquerosos a punto de proferir esputos agrios de almíbar y sangre
Enllagadas las muecas
Los labios colgando pedazos de risas antiguas
Protuberancias infectadas revoleando piruetas en el aire de humareda gris
Hedor del dolor las ratas arrastrando una pierna suelta raída de mordiscos de dientitos filosos
Y puesta ahí tu foto en el marco de plata, sobre una mesa para lámpara.

Los mastines ladran la siesta y el abejorro hace su danza
Las mieles
Los lirios
Las violetas pintadas a mano en los posa copas cristalinas de bordes azucarados, dejadas ahí bajo un sol manchado de sombras que se mueven de los árboles que se mueven
Las azuladas paredes blancas disfrazadas con el fulgor del mar llegando a los maceteros emperifollados de enormes hortensias
El sulky que pasa velozmente en silencio, el viento caliente del norte con un leve olor de vacunos en corrales
Y de pronto el hielo furioso del viento de los océanos profundos
que se cuela en el dormitorio y petrifica al reloj de pared, derrite las velas de a soplos ,hasta que finalmente nos sella los ojos a los que dormimos haciendonos de hielo las lágrimas.

En el gran salón de bulas y decretos y el confesionario, en
el altar dedicado a la honradez de corazón los santos elevan los ojos casi hasta ponerlos en blanco.
No hay incienso ni mirra. A veces se cruzan unos murciélagos voladores de acá hasta la otra punta del regio espacio cardenal aterciopelado augusto con oros y el fuego de la chimenea tan gigantezca como un edificio ilumina todo de rojos movibles bailantes.
En medio del lugar una pareja de hombre y mujer completamente absorbidos en sus deseos se entrega a furiosas carnestolendas desnudos. Ella le chupa a él en la entrepierna mientras él le inserta un becerro de diamantes en el culo.
Inesperadamente las puertas laterales se abren una primero y luego otra y así hasta que van emergiendo los muertos de todas las épocas que cumplen con el deber de recorrer a la vida y mirarla. Hacen una ronda, miran la escena y luego bailan.

 

(Volver arriba)

 

Había una línea.

Había una línea
Suave
De pronto vibraba y explotaba

En Palacio
Con fiebre

Llegó el Padre

Debe descansar

Cerraron
Con tranca
Y candados

Luego sané

Estás sano
Dijo el Padre

-Padre
¿Qué hay debajo?

-¿Para qué?!
Fue su respuesta

Pusieron guardias
En mi puerta

Al tiempo libre
Pude andar suelto

Salones musicales
De lectura
Rincones de ópera
Pinacotecas

Todos sabían
Habían escaleras
Subiendo
Bajando

Una noche bajé
Abrí una puerta
Gris
Detrás del gobelino

En cada escalón
Habían dientes
Orejas
Cueros cabelludos
Estaba muy oscuro
Prendí un fósforo
Y esa cara!

-Tengo un hijo
Como vos
Me lo quitaron
Sos vos?
Vos sos
Sos mi hijo
-Me dijo

Le faltaban dientes
Le faltaban orejas

Seguí bajando
En el fondo
Habían fuegos
Dando calor
Y luz apenas
Y gente apenas
En corrales

Pero al verme
Huyeron
En estampida
Contra las paredes
En cada corral
Corrales de bestias
Paredes rasgadas
Por las uñas
De la gente apenas
Sin cuero cabelludo
Ni dientes
Ni orejas

Un guardia
Un rayo de uniforme
Otro rayo
Y la tormenta

-¡Esta vez!
-Dijo el Padre
-¡Meses!

Al fin salí otra vez

Danzas
Terrazas
Gasas vientos
Orquestas
Nadie sonreía
Siquiera
Bailes mudos
Fiestas silenciadas
Nadie osaba
Pestañear

Recurrí a la Madre
Tuve frío
Me arropó
Hasta brotarme
Tuve miedo
Descubrió un seno
Amamantó
En mi boca
Bebí
Dormí

Hay corrales
Y escaleras Madre

-¡¿Para qué?!
Fue su respuesta

Los hijos
Fuimos reunidos
En fila
Por orden de altura

El 25 de mayo
La fanfarria
Nos condecoró
Se elevaron
Varias banderas
Hasta en los baños

Se abrieron
Los jardines
Sin pájaros
Sin bosques

Todo había sido derrumbado

Marchamos a jugar

En la noche
Abrí un espejo
Y entré
Habían escaleras

Pisoteando orejas
Dientes
Llegué al fondo
En penumbras

¡¡ Esa cara!!

-Tengo un hijo
Con esa cara
¡Sos vos!-

Varios relámpagos
Truenos
Trombas
Bombas
Otra vez
Los guardias
Me arrastraron

Padre
Madre
Hijos
Todos al corral

La Fuerza condenó

Nos arrastraron
Escaleras abajo

Fuimos confinados
En corrales

Cerraron pestillos
Cerraduras
Cerraduras
Cerraduras
Candados

Otra línea suave
De pronto explotó

Madre
¿Sos la Madre?
¿Sos vos el Padre?

Cada uno perdió
Uno
Dos
Tres dientes
Cuero cabelludo

Fuimos iguales todos

No quise sanar
Esta vez
Para qué

 

(Volver arriba)