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Nací a pocos kilómetros de Realicó, pcia. de La Pampa,
el 27 de abril de 1924. Mis padres fueron muy pobres y nunca tuve acceso
a estudio alguno. Mi madre, costurera, supo enseñarme a leer y
escribir con solo tres años de edad. Desde muy chico repartí
mi tiempo entre la lectura y la necesaria ayuda a mi padre en las tareas
de campo.
A los diecisiete años empecé a publicar la columna “De
aquí no mas” en el diario del pueblo, El Estanciero. A lo
largo de mi vida publiqué tres libros de poesía: “El
Camino”, “Las Estaciones” y “De mates y otras
yerbas” y uno de relatos: “Con mi zaino a otra parte”.
A mis casi ochenta años vivo en el mismo lugar donde nací,
en la que fuera mi casa paterna; sigo abocado a la literatura y las tareas
del campo.
Así como he sembrado tanta planta en mi tierra, intento regalar
puñados de poesía pa que la gente sepa qué piensa
un hombre del campo.
“Ya
he dicho que soy de una familia muy pobre, pero honrada; que soy hombre
de bien y que esto es todo mi patrimonio” Bartolomé Hidalgo
GUITARREANDO
Estuve perdío en el pueblo
con cantores amigos;
la guitarra,
empanadas,
vino,
y unas coplas nuestras
que tocan mi olvido.
No lo voy
a negar,
a mi también
me se pasa el tiempo,
y aunque me haiga el distraío
alguna noche perra
me recuerda
que tengo corazón.
Es un dolorcito
que toca el alma,
que se escuende
-tal vez-
en un hueco perdío,
que tiene razón
y tiene destino.
Pero...
pa qué recordar
si la mano compañera
toca en repente una vihuela
y yo
sobre la mesa
la sigo al compás.
Don Ramón
-dueño del bar-
invitó algunas copas;
es que el paisano
si está en buen lugar
no hace lío, paya lindo
y brinda por las mozas.
MADRUGADOR
De aquí
a la pulpería
tengo un lindo trecho,
camino e` tierra ando
pa conseguir lo que quiero.
Ensillo a
mi caballo
y de un silbido
nomás
invito a mi perro flaco
pa que venga a pasear.
Papel de
armar
y tabaco
pa los cigarros que fumo,
un vinito pa la cena
y lo que me tenga de apuro.
Si ya es
la tardecita
y en el bar
me entretengo
por ahí me olvido e las penas
y no se como vuelvo.
Una vez
crucé al patrón
y yo estaba medio mareao
él frenó con su chata
y yo dele que dele lata.
Pero siempre
al otro día
me levanto
como lechuga
¡estoy acostumbrao, amigo!
soy paisano que madruga.
CUANDO HACE FRÍO
Cuando hace frío
y hay que salir ajuera
yo tengo
pa´ mis amigos
siempre a mano
una campera.
Pero
cuando hay que quedarse adentro
porque sopla el pampero,
yo les ofrezco
con el alma
mis poemas camperos.
MOZO
SOLTERITO
Si mi caballo
se juera,
un día
de mañanita,
yo lloraría mucho
y plantaría en su tumba
una linda margarita.
Si mi perro
e` mandinga
alguna vez se le ocurre
morir con lluvia,
yo le hago un pocito
a pura mano y gubia.
Pero si un
día a mi china
se le ocurre
dejarme solito
yo pongo sobre mi cuerpo
un cartel que diga:
“soy mozo solterito”.
CAMPO DE CRUCES
¡Ahijuna!
dijo el chancho
antes de ser degollao.
Ahijuna
ahij-dos
y ahij-tres,
el paisano clavó el cuchillo
y celebró con su patrón
por la comida que aguardaba.
Pero no todo
es alegría
y menos
pa estos pobres cristianos
ya que el chancho se vengó
y cuando lo estaban comiendo
-los dos
al mismo tiempo-
se atragantaron hueso.
Muertos todos:
patrón
peón
y chancho,
en ese campo
aura
se siembran cruces.
POEMA
DE AMOR DEL GAUCHO ABANDONADO
Mi china
me dejó
por un paisano fiero,
quisiera cruzarlo a él
y hacerle un agujero.
Yo la quería
tanto
y por ella
desvivía,
aurita que estoy solo
me se fue la alegría.
Con mis zainos
me entretengo
y andando desvalido,
cara al viento a diario
lloro a moco tendío.
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