---------------------En Cueros . -- Por Bode.

Archivo:
Guiones
Entrevistas
Cine y literatura.
Columnas
Colaboraciones
Reseñas

Suplementos:
Extrabrut
Dr. Acula

Talleres de guión
Links
Prontuarios

(Bajar en Word)

 

A mi gauchesca la reconozco por la letra (ésa hecha con tronquitos), la que desborda en carteles parrilleros y en paseos agrestes de fin de semana. La que indica: esto es un pueblo, aquí hay pastizales y perros que esperan con ojos largos las sobras del asado. Cualquier espacio más o menos bonaerense y abierto es gauchesca para mí. No necesito de la sombra de Güiraldes ni de los almanaques de Molina Campos. Mucho menos de esos exóticos mates hechos en plata para turistas holandeses. A mí dejame con un vasito de tinto y el rasgueo de una guitarra... y a la noche un fogón donde quemar ramas de eucaliptus. A un rato del centro me ha pasado -supongamos un chalecito con pileta en Moreno- entrar en estado de guachesca o gauchesca y empezar a pedir temas de Larralde, achuras y tranquera. Ya sé, patino, pero a las palabras se les pone sed, horizonte, y sí, también se las defiende del marketing y la porquería. No sea que a gaucho le pase lo mismo que a la palabra Patagonia, que hoy se la utiliza para vender paradores playeros, habanos, zapatillas... o cualquier marca ajena a su entraña. Patagonia no es "salud" de imagen publicitaria, es desierto y viento y aguas de cruda belleza. Por eso, ¡ojo con gaucho! ¡ojo con pampa! Porque aquí no hay doma que valga. A gaucho no me la van a encerrar en un manual que hace de nuestro olor a tierra una feria tradicionalista. No. No es gaucho quien puede disfrazarse (como Gardel, digamos), sino el que curte esa postura (alta postura). Es mi tío Jorge intentando una Zamba de mi esperanza. Es Sergio De Loof (vean el cuadro Soldado de Rosas sentado, de Raymond Quinsac Monvoisin, y conocerán lo chic de aquí), por criollo y guachesco. Y también Oliverio Girondo (precisamente por tener giro hondo) y el relato de infancia de mi viejo en una chacra de Concordia, y Emeterio Cerro, que inventó una escritura en la que se florean todas nuestras identidades. Una escritura-leña, a un mismo tiempo rústica y manierista.

Éste es el tono de mi gauchesca y en él no hay lomo ni pickups embarradas, o sí, pero son otra cosa. Cosas como nubes payando en luz. Como hojas de cedrón mezcladas con la yerba y el río silencioso de la huella, del vagar solitario (vagamundo)... Bueno, estas cosas o casas no están sujetas a ningún lugar, no son poste, y crecen cada vez que necesitamos respirar, sentirnos nombrados por el yuyo y la piedra.

Montado sobre el aire que me devuelve la querencia, pertenezco y soy a este rancho. O como dijo un amigo poeta: entre México y la India está Sarandí, y yo soy de ahí.

 

(Volver al mapa de Ecos Gauchescos)