---------------------Cine Bizarro. -- Por Mad Max.

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Muchos les dirán que el bizarro se remonta a las épocas del teatro guiñol. Otros tantos señalarán las causas del bizarro como una búsqueda de nuevas formas, de la experimentación narrativa. Algunos desvelados asegurarán que el bizarro va de la mano con las producciones de bajo presupuesto. ¿La posta? La posta la tengo yo: el bizarro es un accidente imposible de clasificar, etiquetar o explicar con teorías intelectualoides. La misma esencia del bizarro es accidentada. Y accidentes se pueden presentar tanto en la experimentación como en las producciones de bajo presupuesto o en las mega producciones hollywoodenses.

 

Lo bizarro

Bizarro es encontrar una vaca tomando té en el Plaza Hotel con el General Perón. Bizarro es caer para arriba vestido de bailarina. Bizarro es ver una película porno en una iglesia y dejar embarazada a la estatua de la virgen María -con nuestra casual eyaculación- y que ésta -inmediatamente- dé a luz una pera roja con la cual podamos dominar el mundo. Bizarro es lo absurdo, lo ridículo, lo contradictorio, lo impensable y las formas en que se presentan tales cosas. No bastaría decir que una escena es bizarra por sólo mostrar a una persona que cae para arriba si ésta no va vestida de bailarina (si tiene las piernas y el pecho peludos y una barba que le llega a la cadera, mucho mejor).

Por otro lado, la ingenuidad del bizarro no permite una intención. Cualquier escena que se conciba como bizarra será un fracaso total desde el vamos. La idea debe ser pensada como algo total y completamente normal. Ya que la normalidad e ingenuidad con la que se presenta forman la esencia de lo bizarro.

Es claro que en la experimentación estos accidentes se dan con más frecuencia. Es esperable que frente a las limitaciones técnicas de las producciones de bajo presupuesto la imaginación se deje volar un poco más para rellenar las carencias. Pero no por eso podemos etiquetar a toda película barata con el rótulo bizarro.

Siguiendo esta línea de pensamiento, desmitifiquemos un poco (¡por favor!) el hecho del que bizarro va de la mano de ciertos géneros. Si bien es cierto que algunos de ellos (como el terror, la comedia y la ciencia ficción) se prestan más para las "bizarreadas" esto no es algo excluyente. Nadie me va a sacar de la cabeza que los culebrones venezolanos son bizarros. Y si viese que en una película de acción el policía va vestido con un tutú rosa, tiene de mascota a una culebra que le habla y nunca carga su arma porque es pacifista, no hay nada más que decir.

Se suele confundir, también, el bizarro con el gore o splatter. La exacerbación de tripas, sangre y fluidos corporales (por sí mismas) no es suficientes como para catalogar a una obra de bizarra. Gore, en una definición muy por encima, es algo así como sangre espesa y coagulada. Y eso es lo que esperamos ver en una obra de este subgénero.

 

Ed Wood

Ya see? Ya SEE? Your stupid minds! STUPID!! STUPID!!

Es imposible hablar de bizarro y no hablar del mal llamado peor director de la historia (¿alguno de ustedes vio una película de Subiela?). Ed Wood se creía un artista. Se creía un incomprendido. Creía que su arte era sólo para mentes selectas. Con eso justificaba su fracaso. Y en parte es cierto. De lo contrario no habría sufrido el revival que está viviendo hoy en día. El consideraba normal contar la historia de un tipo que (sin ser gay) gustaba de vestirse de mujer (Glen or Glenda) como una especie de autobiografía feminista con total convencimiento de dejar un mensaje valioso a la humanidad (con ese ridículo final que hoy es clásico). Solo él podía pretender que sus inserts robados de los grandes estudios fuesen aceptados como la genialidad que pretendían ser. Solo él podía imaginarse que sus errores iban a ser perdonados en virtud de su arte... Ed Wood es el mejor ejemplo de lo bizarro. Sus películas son tan anormales como el personaje y nunca tuvo la intención de ser llamado bizarro. Yo creo que no le gustaría en lo más mínimo si supiese que hoy en día alcanzó la fama que en vida no logró gracias a sus delirios. El creía que filmaba supremas obras del séptimo arte.

 

Bizarreadas varias

Ejemplos de películas bizarras son lo que sobran. El Ataque de los Tomates asesinos (donde hay una escena increíble donde los tomates atacan un auto estrellándose contra el parabrisas), Babes in Toyland (Keanu Reeves y Drew Barrymore deben salvar Toyland del ataque de unos árboles de navidad diabólicos), Cat-Women of the Moon (amazonas vestidas de gatos que dominan la luna... ¡sabroso!), Druken Wu Tang (una ridícula película de Kung Fu donde el malo es un melón gigante con boca felatriz...), Godzilla vs. Mothra (¿un monstruo gigante con forma de polilla? ¡Oh dios!), The Brain from planet Arous (un cerebro monstruoso explora la libido de los terrestres), Frankenhooker (una Frankestein hecha de parte de prostitutas), Jack Frost (un asesino serial que, por alguna sustancia radioactiva, termina siendo un... muñeco de nieve maldito), Orgazmo (un superhéroe mormón que puede provocar orgasmos a distancia con el orgasmatron) y Santa Claus conquers the Martians (el nombre lo dice todo...) son solo ejemplos de la locura a colores de algunos realizadores. Y sí, todas estas son películas que existen...

Se podrán hacer miles de tesis sobre lo bizarro. Se podrá intelectualizar cuanto quieran. Podrán buscar sus recursos y tratar de esbozar una teoría. Pero la verdad es que resulta imposible hablar de preconcepciones. Porque, como todo accidente, el bizarro es impredecible. Y eso mismo es lo que lo hace tan atractivo, tan seductor, tan... bizarro.