---------------------Prólogo y un poema del libro "Barcos de fotos de cine". Por Beto Cortés

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Carácter del cine su completa frialdad, la premeditación asociada al relato concebido para matar el tiempo real, generando ilusión; cosa de brujos, cosa de un tiempo demasiado real: vidas increíbles con simples suicidios o preguntas al azar que complicaron a más de uno, o lleva a otras preguntas por inexistencia del miedo en el arrojo de un caballero contra todo un reino.

Nada tan perverso como el montaje para deformar los cuerpos en el amor o el abandono, para poner un muerto a relatar la historia desde una piscina, la cámara abajo, por ejemplo; o para contemplar cómo un alguien tira una piedra contra el aire en busca del camino correcto. La detención, la foto, la vista gorda, una ebullición tras otra premura, ¿quién es el dueño de la carta?

La mujer en el cine es una comunicación posible, elijo esta parte, agotada en el mundo escritural, porque del cine soy espectador; espero conocer EL cuerpo. Cientos de vientres y espaldas a contraluz.

Necesitaría de dos memorias para no caer en otro cuento por partes. El flash como drama luego del placer de un tránsito completo, contarlo así sería traicionar una misión donde la fugacidad no está invitada, donde el entero es dueño de las sensaciones y el recuerdo; pobre, juega un papel de vieja loca, de mal consejero de traumas y dichos.

Por eso relatar las mujeres de espaldas frente a las ventanas de una ciudad inundada o los brazos estirados para alcanzar un cuchillo que la salve del propio padre en una noche confusa, sería el lugar común, la falta de espectativa sobre algo que ha creado en mí un tramo principal de sexo en estado de animal; con la culpa que nace del que espía, del que paga por ver y se excita con la posibilidad de realidad y se frustra con el final oscuro en una sala que se parece a la misa de la niñez.

El entero es un centro, un Melghestrom, que atrae y expulsa: de ahí su forma femenina. ¿Causaría esto que en los extraños lazos de pensammiento de autor se albellinerie con el montaje, fotografía, luz, actuación, sonido, plano, una reiteración del fragmento al servicio de una posibilidad neutra, y con mujeres, además... ya cansados de elevar la voz... entren en conflicto contra un espectador desconocido?

El cine traba esa batalla con la desventaja de la exposición como única arma, a la vez que seduce con su forma de enorme elocuencia; no somos más que campesinos escuchando relatos de aparecidos.

Es entonces la Mujer una de las formas más comunes de representar la historia de la humanidad y continuar girando entre posibilidades finitas.

El oficio tribal nos reune en este mismo lugar a una misma hora para observar a un rayo de luz que habla de nosotros, con otra cara, con otra chance de torcer la suerte. Anónimos y solitarios lanzamos frases sobre la belleza o no del rito mientras la claridad de la sala nos regresa el propio cuerpo, con el cual cargaremos hasta la muerte, con el consuelo de haber visto a la Madonna, a la sagrada vinculación; una dama larga y ténue entre unos trapos de época, recitando palabras a lo oscuro, mientras el brillo de las piedras marcan el camino hasta el lago que reflejará su talle por última vez.

 

STROMBOLI.

Es malo

es manso

es el cadáver de una nupcia

 

marcado de pirañas el corazón

es raro

consume más del dictado que puesto a pelear consiga un rastro

 

la luz mancha. parte del mensaje se pierde,

entre la voz activa y la pasiva del volcán

 

Ingrid Bergman duerme

sobre la ceniza del espacio

sobre el rebote del mar

 

luego del atún muerto, calma el carbón con fuego

al dolor con heridas más profundas

a la falta de piel con el dibujo de un bailarín isleño

brotado con la espesa falacia del barullo.

 

retirado de la playa negra el amor perdido

no tiene descanso

ni la fuente que reduce el alma

a un artículo de revista

ni la sobervbia de quien canta solo

en el baño de un tren

 

cubierta de púas

se harta

cuando llega el día

y nada ha cambiado

 

por eso la Bergman

se pasa la vida caminando

en la arena del volcán

se tumba

se levanta

muere sola al sol

 

el pobre mundo la afectó

con grasa transparente

donde ella tiene un ojo

puede desear como ciega fruncir tabaco o sal?

 

es raro

es malo

poco alentador

 

en un intervalo

Ingrid cambia de estilo

llora en la puerta del trailer

y mira oblícua

el rayo de arena negra

tiene un vestido flojo de caderas

un mechón terracota

los labios

las manos

las cejas rotas

por la sal que huele ciega

piensa que es mentira el volcán

y dice: mienten.