---------------------Alimañas en el cine. --- Por Germán Val.

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Si al leer el título ud. esperaba encontrarse con un artículo acerca de ciertos productores, compañías, etc., aquí tendrá su primera decepción (el resto con el correr de las palabras) ya que el mismo es literal.

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Insectos.
De una manera u otra los insectos han estado presentes desde el comienzo del cine, ya sea en su forma natural, agigantados, mutados, dibujados, extraterrestres, victimas, victimarios o bien residentes en más de un establecimiento de baja categoría. Al menos la primer referencia la encontramos ya en el año 1899 en el film “The spider and the fly” de la que no tenemos mayores datos. El cine ha tendido a agrandarlos (si ha hecho efecto con ciertos actores porque no en ellos?) en los filmes de ciencia ficción clásicos de la década del 50 de los que son protagonistas absolutos.


Arañas.
La reciente “Ataque arácnido” (Eight legged freaks, dir: E. Elkayem, 2002) es a la vez una parodia y un homenaje a todas aquellas películas clásicas como “Earth vs. the Giant Spider” (dir: Bert I. Gordon, 1958), por nombrar una, donde por alguna causa equis (los culpables favoritos suelen ser los residuos tóxicos) las arañas se toman revancha contra los residentes de un alejado pueblito al que el joven héroe conflictuado salva, además de a la humanidad misma.


Una polilla.
Aunque cabe destacar que los insectos gigantes no solo estuvieron en contra del hombre. Sin ir mas lejos “Mothra” (Hishiro Honda, 1961, más una larga lista de renacimientos y enfrentamientos, como por ejemplo contra el mismo Godzilla), no es otra cosa que una apestosa polilla superdesarrollada que nos ha salvado las papas más de una vez, pelando contra la trouppe de Mostros de la Compañía Toho, experta en cintas de hombres en traje de goma pisando maquetas.


Mutaciones: (moscas – hormigas)
Si hablamos de mutaciones el antecedente inmediato es “The Fly” en sus dos versiones (Kart Newman, 1958, y David Cronenberg, 1986), aunque nuestro paladar bizarro no nos permita olvidar “Mant!” el hombre-hormiga de “Matinée” (Joe Dante, 1993), esa maravillosa aunque apócrifa biografía de William Casttle. Dato curioso -off topic-: “Popcorn” (M. Herrier y A. Ormsby, 1991) , dos años anterior a la película de Joe Dante, toca un tema muy similar y de una forma muy parecida; es más, incluye esas pseudo películas que son lo mas divertido de ambas cintas, por ejemplo “Mosquito”, que también se realizó tiempo después (1994) ya como largo. Sin dudas un filme que ha inspirado a mas de uno.

Bichos.
En este punto podemos afirmar que ya sea en la tierra o en otro planeta los bichos son igual de jodidos; lo demostró Verhoeven con su “Starship Troopers” (1997) donde querían destruir la tierra comenzando por Buenos Aires (y después que no nos digan que no somos el ombligo del mundo).

Gusanos.
También del espacio exterior nos llegaron unos gusanos que utilizaban los cuerpos humanos como anfitriones, penetrando por sus bocas (cuanta sutileza): en “Hidden” (Craig Strachan, 2002), y suponemos deberían ser del mismo planeta que las babosas de “Night of the creeps” (Fred Dekker, 1986) que utilizaban el mismo modus operandi. Esta última también se toma el asunto como un homenaje a la sci-fy de los 50 (y de alguna manera gran parte de la obra de Fred Dekker lo es) por lo que podríamos hablar ya de un subgénero o bien de una generación de directores con traumas infantiles.


Generalmente eran estos bichos los encargados de provocar el miedo o asco en el espectador. Sin embargo, en la inclasificable “The worm eaters” (Herb Robins, 1977), son los primerísimos planos que muestran en detalle a la gente masticando gusanos lo que provoca la repulsión, todo esto sin fx alguno a la vista, lo que nos hace pensar en un cast bastante sufrido. De todos modos los gusanos no parecen ser del todo seductores para el cine ya que son contadas sus apariciones. Un ejemplo sería “The worms” (Camilo Vila, 1978) donde la caída de un cable de alta tensión no solo deja al pueblo de rigor más aislado que de costumbre, sino que provoca el enfurecimiento de los gusanos del título, que se disponen a arrasar y devorar todo. Aunque el premio a lo mas psicotrónico se lo lleva “Attack of the Flesh Devouring Space Worms From Outer Space” (Mike Martinez, 1998) no solo por su prometedor título sino por estar filmada en video, con un presupuesto de 100 dólares y un equipo técnico que ronda los 15-18 años (y esto no parece terminar allí, otras de sus producciones como “Tony Blair witch proyect” o “Cosmic space ninja” nos dan la pauta).


Giallo y títulos.
Un refrán chino diría “No hay insecto mas inofensivo que aquel que no está”, siempre y cuando hablásemos de un chino escabiado claro, pero en los zoológicos títulos de los giallos italianos de los 70 nos encontramos con la realidad de tal frase. Tanto “Cuatro moscas sobre el terciopelo gris” (Darío Argento, 1971) como “La cola del escorpión” (Sergio Martino, 1971) entre muchos otros títulos, carecían de la alimaña prometida y respondían a una moda de esa época, que abarcó a todos los pasajeros del arca de Noé.


Insectos como armas.
Hasta aquí enumeramos todas aquellas cualidades excepcionales con las que el cine dotó a los insectos para hacerlos ver más terroríficos. Sin embargo podemos citar los casos donde, con su sola aparición y en carácter de tales, lograron el mismo efecto.
En “Phenomena” (o “Creepers” Dario Argento, 1985) Jennifer Connelly tenía a los bichos de aquí para allá a piaccere (no se los puede culpar, a mí también). Sin el componente sobrenatural, el abominable pero simpático Dr. Phibes (“The abominable dr. Phibes”, Robert Fuest, 1971) los utilizaba en sus falsas plagas bíblicas para vengar la muerte de su esposa (hecho confesado por los productores, el haber inventado unas nuevas plagas al acabárseles el material original).
En ambos casos los insectos son el arma, no persiguen ningún fin personal ni hay causa alguna que los motive a la matanza, mas que la manipulación a la que son sujetos.

Comedia.
A pesar de haber sido casi exclusivos del cine de terror y ciencia ficción también encontramos insectos en una comedia, como por ejemplo en “Joe´s apartment” (John Payson, 1996) donde el dueño de casa compartía la morada con cientos y cientos de cucarachas, que no solo hablaban sino que hasta hacían números musicales. Esta repugnante comedia para algunos (no por contenido sino por sus protagonistas) se desprendía de una serie de separadores de la cadena musical MTV, y contaba con el retirado agente de Cipol, Robert Vaughn, en uno de sus roles mas denigrantes (hasta salía con lingerie...). Una de las perlas de la película es la voz de la cucaracha principal interpretada por Billy West, si no te suena, es el tipo que le pone la voz a cuanto dibujo animado anda dando vueltas, y que comenzó su carrera con el cartoón mas limado de la historia: “The Ren and Stimpy Show”. Claro que lo mas correcto hubiese sido aclarar que aparte de su nombre tampoco te va a sonar su voz ya que siempre lo hemos escuchado doblado por otro....

Bert I. Gordon.
Un sondeo poco serio nos daría el nombre del director que mas ha revisado el tema: Bert I. Gordon (1922), director clase B que durante los 60 y 70 realizó filmes tales como: “Beginning of the end” (1957, mantis religiosa gigante) “Eart vs. The Spider” (1958, araña gigante) Attack of the Puppet people” (1958, en este caso los humanos eran achicados y eran atacados por insectos tamaño natural; algo así también se ve sobre el final de “El increíble hombre menguante”, Jack Arnold, sobre novela de Richard Matheson, 1957) “Food of the Gods” (1976, todo un surtido de alimañas gigantes incluyendo ratas), “Empire of the ants” (1977, ¿hace falta aclarar que se trata de hormigas?)

1998.
1998 bien podría haber sido llamado -estúpidamente por cierto- “el año del insecto digitalmente animado”, ya que en una de esas incomprensibles prácticas de los grandes estudios (que son capaces de estrenar con diferencia de días dos películas de volcanes, o dos de Apocalipsis varios, etc.) se realizaron sendos filmes de insectos: “Antz” y “A Bug´s Life” (producidas por Dreamworks y Pixar, respectivamente). Ambas películas explotaban a pleno cada posibilidad de los nuevos adelantos en materia de animación digital (estaban hechos íntegramente en ese sistema). Pero no se conformaban con eso: la primera contaba con un dream team de voces para hacer hablar a sus Hormiguitaz, como se llamo aquí: Woody Allen, Dan Aykroyd, Anne Bancroft, Danny Glober, Gene Hackman, Jennifer Lopez, Stallone, Sharon Stone, Christopher Walken... dan ganas de verlos juntos en una película y en carne y hueso. La otra, aunque con grandes nombres también, le daba mas bola a un guión que a más de uno le hizo recordar a “Los 7 samurais” de Kurasawa.

Dibujos animados.
Posiblemente todas y cada una de las especies a que nos venimos refiriendo haya visitado los viejos cortos de la Warner (los “Merrie Melodies” y aquellos cortos compuestos por varios sketchs). Un clásico ejemplo era el gag -repetido en diferentes situaciones- donde una araña sigilosamente se acercaba a una mosca, hasta que por fin se abalanzaba y la atrapaba, besándola entonces repetidamente, mientras decía a cámara: “..me gustan las moscas porque siempre se posan en lo dulce...” (si es que realmente decía eso; los doblajistas se han cansado de meter sus propios diálogos que nada tenían que ver con el original; incluso hoy en día Humberto Velez, la voz de Homero Simpson para Latinoamérica, se da el lujo de poner su nombre en un capítulo y de decir “amorcis”, cosa que desconfiamos que esté en el audio americano).
Pero, por el mismo principio bizarro que declamábamos mas arriba, no queremos dejar este espacio sin homenajear a la “Hormiga Atómica” y otros insectos que, aunque igual de graciosos, eran insoportables; como las moscas de una conocida marca de insecticida en aerosol y su colega, aquella otra mosca que volvía loca a la Pantera Rosa no dejándola dormir, para incluso ponerse a ver televisión mientras la dueña de casa se moría de frío afuera.